Hay días que se marcan en el calendario con una sonrisa, y el 18 cumpleaños de Pablo ha sido uno de ellos. Pablo no es solo el alumno más cariñoso de nuestra aula, sino también un ejemplo de esfuerzo y dedicación: a él le gusta trabajar, superarse y, sobre todo, hacer las cosas bien.
Para estar a la altura de su gran día, creamos un rincón especial decorado con elementos elaborados por nosotros mismos, pensando detalle a detalle en las cosas que más le gustan.
Ver su cara de sorpresa ha sido el mejor regalo para todos.
Después, nos hemos puesto manos a la obra con la cocina y hemos hecho un bizcocho entre todos. Pablo ha sido el protagonista y estaba muy orgulloso de su pastel.



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